La historia del lunfardo se remonta al origen de la personalidad porteña. Fusionando idiomas, razas, clases sociales, es un vocabulario vivo y en permanente transformación. En el 100 ejemplos de hoy, les contaremos cuáles fueron los orígenes del lunfardo y les mostraremos algunos ejemplos.

Caminito, cuna del lunfardo.

Caminito, cuna del lunfardo.

José Gobello, en su obra “Aproximación al lunfardo”, nos cuenta por qué no considera al lunfardo como un idioma, un dialecto ni una jerga. Él dice que, entre otras cosas, porque carece de ciertas reglas de sintaxis y gramática propias. Quien emplea palabras lunfardas, piensa en español, usando las estructuras y la gramática castellanas, y luego reemplaza una o más de esas palabras por sus sinónimos lunfardos. Así, el significado último del discurso no cambia, pero toma un matiz diferente. En español, la decisión de usar una palabra o un sinónimo también le da al discurso un matiz diferente; pero cuando reemplazamos la palabra española con un sinónimo lunfardo, el cambio es más evidente.

En su libro, el ya mencionado autor da una definición de lunfardo y la expresa de esta manera: “Vocabulario compuesto por voces de diverso origen que el hablante de Buenos Aires emplea en oposición al habla general”. Otro aspecto a destacar es que el uso de esas palabras es absolutamente consciente: uno sabe de la existencia de la palabra mujer, pero a veces decide emplear mina; uno conoce la palabra dinero, pero en ocasiones elige guita.

Al ser meramente un vocabulario, un conjunto de palabras (5000 se estima), es imposible hablar en lunfardo; sí es posible, en cambio, hablar con lunfardo. Esa cantidad de palabras es insuficiente para expresar la cantidad de ideas que, por pocas que sean, tiene una persona. Además, no sólo las palabras lunfardas son sinónimas de las castellanas, sino que son sinónimas entre sí: del total de palabras, una gran cantidad –una proporción mucho mayor que la del castellano– está referida al sexo, a las distintas partes del cuerpo, la comida, la bebida, el dinero, la ropa, el delito. De hecho, la imposibilidad de hablar en lunfardo es tan evidente que quienes usamos sus palabras, todos los porteños, en mayor o menor medida, usamos un porcentaje más o menos bajo de los términos lunfardos que conocemos (dependerá del contexto, del interlocutor, etc.); nadie en la vida real habla como Minguito, o como quienes quieren demostrar cuánta calle tienen, y usan un lunfardismo atrás de otro. Eso es claramente artificial, es mera caricatura; o, en, todo caso, cuando se tiene el talento de Carlos de la Púa, es literatura.

Es importante señalar que el lunfardo y el tango nacieron en la misma época y en el mismo lugar, pero han podido (y pueden) vivir el uno sin el otro.

Carlos Gardel, máximo exponente del tango

Carlos Gardel, máximo exponente del tango

En las últimas décadas del siglo XIX y en las primeras del siglo XX (aproximadamente entre 1875 y 1914), una gran inmigración europea arribó a la Argentina, y buena parte de ella se asentó en la creciente ciudad de Buenos Aires, particularmente en sus arrabales o en conventillos, donde tenían como vecinos a integrantes de las clases bajas locales. Así, en 1855 Buenos Aires tenía 92000 habitantes, y en 1914, 1576000. Entre 1869 y 1914, la población extranjera fue mayor o igual que la local; por ejemplo, en 1887 la ciudad tenía 432000 habitantes: 228000 eran extranjeros (138000, italianos) y 204000 eran argentinos.

Algunos ejemplos

Laburo (trabajo)

Laburar (trabajar)

Guarda (¡cuidado!)

Ñoqui, salame (‘persona tonta’)

Vento (‘dinero’)

Pibe (chico)

Morfar (comer, de morfa = boca)

Fané (arruinado, del participio de se faner = marchitarse)

Hacer foquifoqui (copular)

Espiche (discurso)

Luquear (vestir y definir el aspecto de una persona, del substantivo look = aspecto)

Mango (con el sentido de “peso”, como en la frase “No tengo ni un mango”)

Transar (mantener relaciones sexuales)

Quilombo (prostíbulo, follón, desorden)

Chorear (robar)

Tango (surgida al parecer de un cruce entre el africanismo tango y el quichuismo tánpu, con el significado de ‘sitio’, ‘reunión’, ‘posada’)

Milonga (plural de mulonga, cuyo significado es ‘palabra’)

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